La danza de los Samilantes o Suris - Tradición de la Quebrada y Puna Jujeña
Por: Mariana Gissel Toconás (2021)
Nota de la autora: Esta es la primera entrada copada del blog, le puse muchísimo empeño y estuve 5 días investigando y leyendo antecedentes hasta altas horas de la noche. No sé si les puedo prometer que las próximas entradas tengan la misma extensión y calidad, pero la idea es que se rescate la historia, el origen y la inculturación de estas manifestaciones que actualmente son parte de nuestro patrimonio religioso y cultural. Espero que esta pequeña investigación llegue a las familias que mantienen esta tradición, en especial a los jóvenes, para que continúen perpetuando esta danza que los acerca a la devoción mariana.
La danza de los Samilantes o Suris se configura como una de las danzas con movimientos rituales más antiguas de la región andina. Su significado, así como su contexto ritual, ha cambiado a lo largo del tiempo. Actualmente, los Samilantes se conforman por comunidades o familias de promesantes que ofrecen su danza en las festividades en honor a la Virgen María que, en sus diferentes advocaciones, ejerce el patronazgo de muchos pueblos andinos. Con menor frecuencia se los ve ofreciendo su danza en fiestas de Santos, ya que tienen preferencia por honrar a la Madre de Dios.
Samilantes de la familia Quispe en la procesión de la Virgen de la Candelaria, patrona de la Prelatura de Humahuaca. Foto: Luz Vilca (2017) |
Historia
Las características territoriales y sociales de la Puna y Quebrada jujeñas propiciaron una interacción constante entre los pueblos y comunidades de ambas regiones, tanto en la época prehispánica como en la época evangelizadora. Las encomiendas tempranas en la Puna (s. XVI) se dieron en el territorio de Casabindo y Cochinoca, que eran las comunidades más númerosas donde se nucleaban a los originarios para su evangelización; en la Quebrada se encomendaron al menos 14 comunidades. Se puede inferir que, por las características y el sentido de la danza de los Samilantes, la tradición es originaria de la Puna Andina (no sólo de Jujuy, como veremos más adelante) y gracias a la interacción social y económica de los pobladores, y el recorrido de la inculturación evangelizadora, posteriormente llegó a la Quebrada.
Posterior a las resistencias, alianzas y guerras acaecidas durante la conquista, y debido al desorden que acontecía en la zona, se tiene registro que en el S. XVI se requirió una organización jurídico-política en la región, la cual quedó conformada como la Real Audiencia de Charcas. Las actuales regiones de Quebrada y Puna Jujeña pertenecían al llamado "Sur de Charcas". La jurisdicción eclesiástica a cargo de las campañas de extirpación de idolatrías y purificación de la cultura era la Arquidiócesis de La Plata. En 1563 se posicionó como Obispo Fray Domingo de Santo Tomás, dominico, gran conocedor de la realidad de la región y de las lenguas nativas, fue autor del primer libro de gramática Quechua (Caffera, 1990). Con él se marcó una impronta episcopal centrada en la organización de parroquias y doctrinas, pastoralista, defensora de los derechos de los "naturales" y de aquello que hoy llamaríamos de asistencia social. La defensa de los indios que pregonaba fray Domingo de Santo Tomás se basaba en el reconocimiento de la autoridad del Rey y en rechazo de las atribuciones de los encomenderos (Mendiburu, 1805 en Villanueva, 2018). Las disposiciones iniciales de este obispo fueron beneficiosas para el lento proceso de la purificación de idolatrías que realizaron los misioneros en el Sur de Charcas en el los S. XVI y XVII (franciscanos, dominicos, mercedarios, y posteriormente, agustinos y jesuitas) razón por la cual muchas de las manifestaciones religiosas de los naturales de la región no se extirparon totalmente, sino que continuaron con modificaciones y una resignificación Cristiana (Castro, 2009).
Con el pasar de los años, posiblemente a partir del S. XVII, la danza de nativos emplumados se fue popularizando como parte del repertorio visual y estético que incorporaba el mensaje evangelizador en las distintas manifestaciones religiosas marianas a lo largo de la cordillera, desde Perú hacia todo el territorio del Altiplano. Esta era una manera de incorporar las danzas, el canto y la ejecución de instrumentos musicales autóctonos a las festividades de la religión Católica y, con la materialización de los disposiciones pastorales, la Iglesia comenzó a regular y a aceptar estas danzas para utilizarlas como medio catequético. Avanzado el S. XVII se dispuso que las danzas religiosas sólo debían ser interpretadas por hombres y se reguló la vestimenta de las danzas aprobadas (Díaz, 2012 en Daponte, Araya & Ariaga, 2020). Sin embargo, hace muchos años que las cuadrillas de Samilantes, al menos en Humahuaca, también integran mujeres y niños.![]() |
Personajes emplumados en la procesión de Corpus Christi en Cuzco, Perú. S. XVII. 1670-75 Museo del Arzobispado de Cuzco |
La danza de los Samilantes ha permanecido hasta la actualidad como una danza ritual para honrar a la Virgen María principalmente, tanto en los poblados de la Puna y Quebrada Jujeña como en el norte de Chile (Atacama), Sur de Perú y el altiplano Boliviano. En toda esta región, según las creencias prehispánicas, el Avestruz es un ave sagrada y su imitación se relaciona con ritos sagrados. Según los registros de los doctrineros españoles, la danza de los Suris ya aparecía en los rituales incas dirigidos a las deidades del sol y la lluvia, así como en ritos funerarios (Acevedo, 2011).
Los registros fotográficos y fílmicos más antiguos de la Danza de los Samilantes en la Quebrada y Puna Jujeña a los que se tiene acceso son los de Debenedetti en 1920 y de Pelorán y Cortázar en 1960.
Actualmente se tiene registro que esta danza aún está vigente en las fiestas patronales de los pueblos de Humahuaca, Tilcara, Maimará, Casabindo, Cochinoca, Abra Pampa, Cieneguillas y Santa Catalina (Acevedo, 2011).
La vestimenta
La danza
Los Samilantes pueden realizar su danza frente a la Iglesia o Capilla donde se encuentre la Imagen de la Virgen María o del Santo a quien se le rinde honor en la fiesta patronal, también suelen acompañar y escoltar a la Imagen patronal durante las procesiones o misachicos. En la Prelatura de Humahuaca obtuvieron el permiso de ingresar con los trajes al templo durante el obispado de Mons. Pedro Olmedo. En cualquier caso, se ordenan en forma de cuadrillas.
Samilantes de la familia Quispe en la procesión de la Virgen de la Candelaria, patrona de la Prelatura de Humahuaca. Foto: Luz Vilca (2017) |
La estructura coreográfica de la danza de los Samilantes consiste en avances y retrocesos frente a la imagen sagrada. La serie concluye con un giro y el retroceso de la primera pareja que deja su lugar a sus compañeros de cuadrilla (Hopkins, 2008 en Rodriguez, 2017).
Algunos relatos superficiales cuentan que los Samilantes realizaban esta danza en honor a la Pachamama, pero gracias a los estudios documentales de los registros de los primeros doctrineros de la región de la Quebrada y la Puna jujeña, así como registros de la zona andina de Chile, Perú y Bolivia, se pudo conocer un sentido mucho más profundo del origen de esta danza. Se dice que los Samilantes imitan los movimientos del Avestruz o Suri cuando se acercan las lluvias (Acevedo, 2011), por lo que esta danza ritual estaría estrechamente vinculada al auspicio de la lluvia en las épocas secas, según el ciclo de las cosechas.
Adán Quiroga (1977) explica:
"En el folklore calchaquí, hasta hoy el suri es anunciador de la lluvia. Cuando el tiempo está por cambiar, esta gran ave nerviosa abre las alas, cuyas plumas desordenadas sacude, y corre al encuentro de la primera ráfaga húmeda de viento que llega. Cuando la descompostura atmosférica se anuncia con los primeros truenos lejanos, huye vertiginosamente de un lado al otro, describiendo grandes curvas, moviendo su cuello largo y flexible, abriendo su pico y volteando curiosa y airosamente en el aire, doblando sus largas canillas de manera que aparece como un ser fantástico, que cobra con la agitación de su plumaje formas diversas, corriendo a medio vuelo sobre la llanura."
Hopkins (2008) describe fugazmente la danza de los Samilantes:
"La estructura repite el esquema de la novena: son nueve series en las que se realiza el esquema de nueve mudanzas, todo lo cual es contabilizado por una persona que pasa nueve piedritas de una mano a otra. Si bien existen variantes de una zona a otra, el paso de la danza involucra a todo el cuerpo. El paso del suri o paso característico de la danza de samilantes consiste en cuatro tiempos que se cumplen siempre con las rodillas en flexión. A veces se inicia con una breve patada al aire:
– el danzante salta en el lugar comenzando con la pierna izquierda, con la pierna derecha flexionada;
– vuelve a saltar y apoya el pie derecho llevando la otra pierna elevada detrás de esta;
– sucede un momento de suspensión por flexión de ambas rodillas;
– vuelve el pie izquierdo a poyarse en tierra. Así, la sucesión de pasos se repite, comenzando con la pierna derecha."
Variantes en la Quebrada y Puna Jujeña
En Casabindo, al baile de los Samilantes se le suma el baile de los Cuartos o cuarteada, en el cual los mismos Suris bailan al ritmo del Erke con cuartos de oveja y en determinados momentos tiran de ellas hasta separar las medias reces (Rodriguez, 2017).
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Samilantes en Casabindo, fiesta patronal de la Virgen de la Asunción. Pregón (2018) |
En Abra Pampa la variante que se le incorpora a la danza es la "hueveada" y el "empollamiento". Colatarci (1994), según su investigación etnográfica, describe estas variantes que se realizan determinadas veces de acuerdo a la cantidad de promesas:
"La hueveada es realizada por los suris y se enlaza con la adoración que estos ejecutan. Para hacerla, dos suris se desprenden del grupo y proceden a delimitar el espacio donde prepararán el nido. Los dos suris barren con palmas una porción de terreno cuadrado o circular cercano a la luminaria, donde harán el nido; para marcar los límites emplean los picos. Delimitado el espacio acercan un poco de paja al lugar para armar el nido y retornan junto al grupo para continuar adorando. Luego, todos los suris se dirigen al nido y dan algunas vueltas alrededor del mismo hasta que se ubican en rueda, mirando hacia el centro, agachados y muy juntos; es así que solo se ven los plumajes que los tapan. Los suris mayores, que han barrido el espacio en el que está el nido, quedan afuera del grupo, dan vueltas en torno del mismo, saltan sobre él, indican a los suris que están en el nido cómo acomodarse mejor y preguntan si ya están listos los huevos (se trata de huevos duros o papas hervidas). El maestro de suris, que no lleva un atuendo diferenciado, también revisa el nido y lo aprueba. Llega entonces el momento esperado por todos, mientras los que están en el nido permanecen quietos y los dos mayores adquieren una actitud expectante, el maestro de suris anuncia en voz alta que aquellos que deseen intentar el robo de los huevos del nido pueden hacerlo; la única condición es participar de a dos por vez. Participan de la hueveada solo los hombres jóvenes, estos prácticamente se arrojan sobre el nido mientras los suris que están afuera tratan de impedirles el robo pegándoles y enganchándoles distintas partes del cuerpo con sus picos, con particular interés en las piernas y pies. En ciertas ocasiones, algún participante logra su cometido, entonces se come el huevo en medio de las felicitaciones y comentarios de los presentes; en otros casos no pueden y se retiran del nido apaleados, causando hilaridad en los presentes. Este mecanismo de invasión y defensa del nido continúa hasta que el “maestro de suris” indica que el tiempo establecido (son diez minutos aproximadamente) ha terminado. En este momento se acerca al nido, introduce su mano en él (en medio de los suris) y saca un plumaje diciendo: “Aquí está el pollito, el pollito es mío”, lo muestra a la concurrencia y los suris se levantan, así se desarma el nido y todos retornan frente al santuario para reiniciar la adoración de suris al son de los toques instrumentales que habían cesado al comenzar la hueveada."
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Samilantes de Abra Pampa, fiesta patronal de la Virgen del Rosario. El Tribuno (2014) |
Variantes en otros países
A modo de ejemplo, "los emplumados" de Cajamarca en Perú realizan una danza que representa la conversión al catolicismo de los indígenas de esa región, gracias a las alianzas de dos caciques con los evangelizadores. Se dice que la tradición de que estos danzantes acompañen las procesiones de las fiestas patronales se originó a partir de la organización de los mismos para escoltar la imagen la patrona de la comunidad de Huangamarca, bajo la advocación de la "Inmaculada Concepción de María".
En Chile, existe toda una tradición relacionada a los emplumados, los llamados "Chunchos" de la Virgen de La Tirana (Virgen del Carmen de La Tirana). Debido a la escasa documentación de la evangelización de la zona desértica del norte de Chile, se infiere que la tradición de los Chunchos fue introducida desde Perú, y estos ya son retratados en el S. XVII con trajes emplumados escoltando a las imágenes marianas en el Corpus Christi de Cuzco. La popularidad de la danza de los Chunchos en las procesiones se trasladó hacia el altiplano boliviano y el norte chileno. Entre 1920-1930 la danza de los Chunchos fue prohibida en la festividad de la Tirana, pero luego fueron aceptados como devoción popular. Si bien hay registros fotográficos que indican que antiguamente los chunchos de Atacama vestían plumas de avestruz, actualmente sólo usan plumas multicolores en la cabeza y en las muñecas (Daponte, Araya & Ariaga, 2020).
En Bolivia, los chunchos también utilizan plumas multicolores y participan en la fiesta de San Ignacio de Loyola, patrón de la provincia de Moxos (Beni); chunchos aymaras en las celebraciones del Corpus Christi, San Juan, Virgen de los Remedios y San Santiago en el Departamento de La Paz; chunchus de Anzaldo en Urkupiña (Cochabamba); en la celebración de la Virgen del Socavón (Oruro); silpuris de Vichacla y Tupiza, o chunchos chicheños en Corpus Christi en Chichas, Potosí. "Sambilantes" (Nota del autor: he aquí una aproximación lingüística a los Samilantes de Jujuy), promesantes de San Roque en Reynecilla, quienes danzan con caña y bombo; en la fiesta de la Inmaculada Concepción en Tojo (Tarija) y en la festividad de San Roque (Tarija), lugar donde el baile chuncho se acompaña de cañas (Varas, 1976, en Daponte, Araya & Ariaga, 2020).Conclusión de la Autora
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Samilantes en la Fiesta de la Virgen de la Asunción, Casabindo |
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Samilantes en la fiesta de la Virgen de la Candelaria, Humahuaca Danza de los Samilantes: Tradición de la Puna y Quebrada de Jujuy © 2021 by Toconás Mariana is licensed under Attribution-NonCommercial 4.0 International |
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